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Por qué estamos tan cansados en primavera

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 Por qué estamos tan cansados en primavera

Te has levantado cansado y no sabes por qué. Anoche te acostaste antes de las doce y este fin de semana apenas has salido. ¿Qué está pasando? Sencillo, la primavera ha empezado a hacer estragos y tú eres una de sus víctimas.

La astenia primaveral afecta cada año a más de la mitad de la población. Esas personas se sienten más cansadas y faltas de energía al llegar la temporada de las flores y en principio esto ocurre sin que haya una causa aparente que justifique esa fatiga y falta de concentración. ¿Entonces qué es lo que pasa? ¿Por qué se sufre este trastorno al llegar los meses de marzo y abril?

  1. La culpa es del cambio horario

El cambio de hora que se produce cada año en el mes de marzo es el principal causante de este trastorno aunque no el único. Nuestro cuerpo necesita un periodo de adaptación a los nuevos horarios y al aumento de horas de luz solar y mientras no se produce nos sentimos más cansados. Al fin y al cabo el ser humano está compuesto por hormonas circadianas, en su mayoría, que están condicionadas por la luz solar.

A esto se une otros factores. En realidad este cansancio generalizado es un hecho multifuncional. No solo afecta el cambio de luz solar, también el cambio de temperatura porque en esta época se producen contrastes muy bruscos y al organismo le cuesta adaptarse. Además esto también hace que nos cueste más dormir por lo que estamos más cansados. La humedad también influye ya que altera unas betaendorfinas que tenemos en el cerebro y que son las que nos marcan el estado de ánimo. A algunas personas les afecta a la baja, les aplana y de ahí que sufran esos síntomas.

  1. Cansados, fatigados y sin apetito

El cansancio no es el único efecto que tiene en nosotros la llegada de la primavera. La astenia primaveral provoca otras consecuencias. En esta época podemos sentir también fatiga muscular, dificultad de concentración, irritabilidad, falta de apetito, trastornos de sueño, dolor de cabeza, tristeza inexplicable, desmotivación y hasta disminución del deseo sexual.

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