Cavitación

Lo que la Cavitación consigue es reducir uno de los problemas que más afecta a las mujeres y que más les preocupa estéticamente. La Cavitación consigue la reducción de celulitis y lipolisis (disolución  de las grasas) para que puedas lucir unas piernas de ensueño.

¿Qué es y para qué está indicado?

La cavitación es un tratamiento no invasivo seguro, eficaz, duradero, indoloro y sin postoperatorio indicado para combatir la celulitis, la grasa localizada y reducir el volumen corporal.

¿En qué consiste y qué siente el paciente?

La cavitación es un tratamiento que utiliza ultrasonidos de baja frecuencia que forman micro burbujas acumulando así gran cantidad de energía y que al chocar contra los adipocitos consiguen romper la membrana de la célula adiposa sin estropear las estructuras adyacentes, respetando la integridad del sistema sanguíneo y linfático transformando las grasas de estado sólido a líquido, para ser eliminadas a través del sistema linfático por las vías urinarias.

Cuando se hace una cavitación, entramos en una profunda relajación, a través de un agradable calor local y a través del masaje del cabezal que se utiliza.

Recomendaciones antes de comenzar

Antes de comenzar el tratamiento, es muy recomendable beber un mínimo 2 litros de agua, ya que actúa como conductora de los ultrasonidos. También hay que evitar ingerir alimentos ricos en grasas.

¿Resultados?

En la primera sesión podemos apreciar una pérdida de entre 2 y 3 centímetros de contorno. Los resultados comienzan a hacerse visibles notablemente a partir de la tercera sesión. Cuanto mayor sea la masa adiposa de la persona más volumen se perderá. Las pacientes que mejor responden al tratamiento son las comprendidas entre 25 y 55 años. Para potenciar los resultados se combina la cavitación con otros tratamientos como la radiofrecuencia, la plataforma vibratoria, presoterapia y masajes corporales.

¿Qué pasa después del tratamiento?

Los efectos de la sesión de cavitación son duraderos, siempre y cuando el paciente no haga variaciones en su alimentación. Hacer ejercicio y llevar una dieta saludable ayuda a mantener los resultados.

Contraindicaciones

La cavitación no es recomendable para personas con flebitis, tromboflebitis, venas varicosas, arterosclerosis, diabetes con microangiopatía, insuficiencia hepática y renal, cirrosis hepática, lesiones cutáneas, dermopatías, procesos inflamatorios graves (tuberculosis, VIH, neoplásticos). Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia o personas que sean portadoras de marcapasos o prótesis articulares.